
La tragedia vivida en la carretera Panamericana de Los Teques (estado Miranda), tras el incendio este jueves de una gandola que transportaba combustible, y que provocó que ocho vehículos terminaran calcinados, con saldo de 13 fallecidos y al menos 15 lesionados, conmocionó no sólo a familiares de las víctimas y testigos del hecho, sino a toda la población.
Según relataron familiares de las víctimas y sobrevivientes al Diario La Región (de Los Teques), el horror del incendio le cobró la vida a muchos de sus seres queridos.
Tal fue el caso de Carlos, quien señaló que su progenitora falleció en el sitio, al igual que una prima de 20 años, pues viajaban en el autobús que iba en dirección de Los Altos Mirandinos. Ellas no pudieron salir del colectivo rápidamente como hicieron otros pasajeros, entre ellos un tío y otros primos de Carlos.
“Mi mamá, un tío y mis primos iban en ese autobús; solo sé que cuatro de ellos están gravemente heridos en el hospital de Coche pero mi mamá y mi prima murieron”, relató Carlos, quien llegó al kilómetro 4 de la carretera Panamericana luego de enterarse de la trágica noticia.
La familia entera de Carlos venía de pagar una promesa en la iglesia Santa Teresa y regresaban a su casa en la capital mirandina. La progenitora de Carlos, Mariana Gómez y su sobrina Yarima, de 20 años, fallecieron calcinadas dentro del autobús. No había reporte de haberlas trasladado a algún centro asistencial.
Quince fueron los pasajeros del autobús que lograron salvarse y que fueron socorridos por conductores y vecinos del sector “La Invasión”, quienes bajaron rápidamente a prestar ayuda. Todos los lesionados fueron trasladados al hospital Periférico de Coche, según informó el comandante de los Bomberos Metropolitanos, William Martínez.
Sobreviviendo al infierno
Oswaldo, Gustavo, Carlos e Isabel lograron sobrevivir al río de fuego. Aunque se desplazaban en vehículos diferentes, terminaron juntos al fondo de un barranco al costado de la Panamericana, escapando de la llamarada de fuego provocada por la explosión.
El carro de Isabel Martínez, un Corolla, quedó completamente calcinado a pocos metros del cisterna. “Sólo recuerdo que los carros que venían delante de mi frenaron bruscamente, coloqué la luz de emergencia, no entendía lo que ocurría hasta que el vehículo que estaba delante estalló”.
“Estoy viva”, agrega la mujer con quemaduras en el rostro y las manos mientras narra su experiencia. “Comence a ver cómo la candela envolvía mi carro, no recuerdo como me bajé, sólo sé que comence a correr en dirección del fuego hasta que un hombre me tomó del brazo y me lanzó al barranco”.
El hombre fue Carlos García, quien viajaba en dirección contraría (San Antonio – Caracas) a bordo de una camioneta Caribe junto a su cuñado y un bebé. “Nosotros quedamos atrapados entre el fuego del cisterna y el autobús”, agrega. “Solo recuerdo el río de gasolina corriendo por la vía, metí la camioneta hacia el monte, bajé a la familia y les grité que corrieran hacía el barranco, fue cuando ayudé a Isabel”.
El carro de Oswaldo Cabrera, un joven residente de San Antonio de los Altos, quedó a escasos metros del de Carlos. Solo recuerda haberse bajado y esconderse entre los matorrales. Incrédulo narraba como el soplete de fuego alcanzó los 150 metros de altura; seguidamente vio cómo el resto de los automóviles se envolvían en llamas.
“El último en prenderse fue el autobús”. Gustavo Adolfo Bello agradeció a las cooperativas de fuegos artificiales que están ubicadas cerca del Poliedro de Caracas; “al ver lo que ocurrió vinieron con los extintores y ayudaron a rescatar a la mayoría de los que iban en el autobus, entre ellos dos menores de edad cuya madre no pudo ser rescatada”.
“Se salvó de milagro”Agustin Zamora, residente de Los Teques, fue el único sobreviviente en presenciar cómo el conductor de la gandola logró brincar de la cabina y correr en dirección contraria a las llamas para salvarse.
A los segundos escuchó la explosión. “Eran las 2:14 aproximadamente. Yo venía pasando cuando veo que viene una persona corriendo por el medio de la Panamericana (conductor), traté de orillarme pero tenía muchos carros atrás; en ese momento alcancé a ver que corría el combustible prendido quemando los carros que venían subiendo”, narró.
Vía Diario La Región